Condenados a salvar vidas

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“Hemos rescatado a muchas personas que se ahogaban”

Manuel Blanco, vicepresidente de PROEM-AID, relata el trabajo de los voluntarios de la ONG en Lesbos y el Mediterráneo central

Habían visto imágenes en las teles y en los periódicos sobre el drama humanitario que viven las personas refugiadas, pero cuando vieron la del cuerpo del pequeño Aylan Kurdi tendido en la playa, tres bomberos de la provincia de Sevilla -Onio Reina, Manuel Blanco y José Manuel Pastor- decidieron que debían hacer algo y poner manos donde no las había para evitar que tantas personas perdieran la vida en el mar. Tras dos meses de trabajo, en noviembre de 2015 registraron PROEM-AID como asociación especializada en el salvamento y rescate de personas.

«Después de decidir crear la asociación, nos dispusimos a buscar una embarcación, preparar y entrenar a los equipos y analizar las costas y las cartas de navegación. A principios de diciembre de 2015, cuatro bomberos salieron desde el parque de Mairena con una barca de cuatro metros y medio enganchada al coche, rumbo al puerto del Pireo, en Atenas. Y de ahí en ferry hasta Lesbos, donde hemos centrado nuestra actividad hasta agosto de 2017», explica Manuel Blanco, vicepresidente de PROEM-AID, quien esta semana ha estado en Mallorca para recoger uno de los cinco premios Jaume II otorgados por el Consell de Mallorca.

Una vez en Lesbos y tras contactar con los bomberos y guardacostas griegos para coordinarse, el primer equipo de bomberos profesionales voluntarios iniciaba su labor de salvamento en la zona sudeste de la isla, en Camp Fire.

«En cada turno hemos contado con seis o siete compañeros, tres en la embarcación y el resto, en la línea de playa. Han sido muchísimas las personas a las que hemos auxiliado, ya sea a través de ayuda directa de rescate o en los desembarcos. Nuestros equipos estaban dispuestos 24 horas al día, los siete días de la semana. Se calcula que hemos podido atender a unas 50.000 personas. Refugiados que se ahogaban literalmente en el mar», arguye Blanco, al tiempo que recuerda que los voluntarios de la ONG también ayudaron a descargar numerosos contenedores de ayuda humanitaria.

Durante el tiempo que PROEM-AID intervino en Lesbos pasaron por la isla griega un total de 33 equipos. Centenares de voluntarios y voluntarias que decidieron parar su actividad después de que la Unión Europea alcanzara un pacto con el gobierno turco.

«Desde el acuerdo con Turquía el flujo de refugiados disminuyó muchísimo, por lo que decidimos irnos al Mediterráneo central. Junto con una ONG vasca y otra alemana, conseguimos hacernos con una barca y estuvimos realizando labores de salvamento desde septiembre hasta diciembre del año pasado», apunta el vicepresidente de PROEM-AID.

Si bien la labor de los bomberos voluntarios de esta entidad ha sido ampliamente reconocida, lo cierto es que Manuel Blanco y otros dos compañeros -Julio Latorre y Enrique Rodríguez- tendrán que acudir el próximo 7 de mayo a los juzgados de Mitilene (capital de Lesbos), donde serán juzgados por tentativa de tráfico de personas y posesión de armas.

«El 14 de enero de 2016 recibimos la llamada de una ONG danesa pidiéndonos ayuda porque había una barca en situación de naufragio. Nuestra embarcación estaba en reparación y no dudamos en acudir en su ayuda. Cuando fuimos a la ubicación indicada, no vimos nada y nos dimos la vuelta. En ese momento nos encontramos con una fragata griega que nos hizo una señal para que paráramos. Les acompañamos al puerto y allí nos detuvieron por intentar facilitar la entrada a personas sin permiso administrativo para ello y por posesión de armas, debido al cortacabos obligatorio que llevábamos en los chalecos salvavidas», recuerda.

Los tres bomberos españoles y los dos tripulantes daneses pasaron casi tres días en el calabozo y, tras celebrarse la vista en Mitilene, todos menos el capitán del barco -no le permitieron abandonar la isla- salieron en libertad bajo fianza de 5.000 euros. Ahora, más de dos años después, los cinco se enfrentarán a un juicio en el que esperan que impere la razón para así salir absueltos.

«No se puede criminalizar la solidaridad. Las personas que nos hemos ido organizado para ayudar a los refugiados, hemos conseguido llegar donde no han llegado los Estados. Se calcula que un 40% de los rescates que se han realizado en el mar han sido efectuados por voluntarios», recalca.

En estos momentos los voluntarios de PROEM-AID están centrando sus esfuerzos en la captación de fondos para poder continuar con los rescates en el Mediterráneo central. Mientras tanto, no dejan de recibir muestras de apoyo y distinciones. Entre ellas, el premio Jaume II del Consell de Mallorca.

«Este premio nos llega en un magnífico momento y refuerza la idea de que el trabajo que estamos haciendo es muy digno y necesario. No hay que olvidar que lo realizamos porque hacen falta manos en el mar. Hay que poner el foco en las personas que necesitan nuestra ayuda y que se juegan la vida cada día en el mar», concluye el vicepresidente de PROEM-AID.

Fuente: www.elmundo.es


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